Lowline, un gran parque subterráneo en Nueva York

Lowline, un gran parque subterráneo en Nueva York

¿Pueden las ciudades ser más verdes, más habitables y más bellas? James Ramsey, arquitecto y antiguo ingeniero de la Nasa, y el emprendedor Dan Barasch, piensan que si, y por eso están desarrollado en el estudio Raad que dirige Ramsey, una nueva tecnología solar con la que liberar el potencial de los espacios infrautilizados por debajo de las calles de la ciudad de Nueva York.

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Para quien aún no haya escuchado hablar del Lowline, se trata de un plan para utilizar una innovadora tecnología solar con la que iluminar una antigua e histórica terminal de trenes construida hace más de 100 años, en el Lower East Side de Nueva York, justo debajo de Delancey Street, convirtiéndola así en un impresionante parque subterráneo que suponga un respiro para uno de los puntos mas densos del mundo. No existe precedente en el mundo de un proyecto tan ambicioso y sorprendente como este, con el que se pretende construir el mayor espacio verde subterráneo del mundo, repleto de plantas y árboles.

La antigua terminal de tranvías fue inaugurada en 1908, pero no se ha utilizado desde 1948, cuando se suspendió el servicio de trenes. Pese a las más de seis décadas de abandono, el lugar todavía conserva algunas características increíbles, como los adoquines o los techos abovedados.

Los neoyorquinos pudieron ver en una exposición hace unos años, con el inicio de la propuesta, la tecnología necesaria para construir el parque propuesto en la estación abandonada. Presentado en un inicio casi como una broma, por la poca credibilidad de la que gozaba el proyecto, recientemente ha concluido con éxito la campaña de crowdfunding abierta en Kickstarter y con la que han conseguido recaudar 223.506 dólares para construir en un edificio cercano al Lowline un laboratorio de pruebas del dispositivo solar para iluminar el espacio subterráneo, con el que dar respuesta a cuestiones sobre si la tecnología solar realmente funcionará o si será un espacio en el que las plantas puedan llegar a crecer, para así poder obtener el visto bueno para su construcción.

“El espacio subterráneo es sólo un trozo olvidado de la historia de la ciudad de Nueva York; nosotros queremos preservar esta pequeña joya y utilizarla de una forma totalmente nueva, digna del siglo XXI, como una especie de kick ass. Nuestro equipo de diseño ha desarrollado unas primeras imágenes de cómo puede ser el futuro Lowline: un oasis extraordinario bajo uno de los barrios más concurridos de la ciudad de Nueva York”.

“Tenemos intención de recoger la luz solar de los tejados de los alrededores del Lowline y usar espejos extremadamente eficientes para reflejar esa luz hasta el nivel de la calle, y dirigirla bajo tierra a través de tubos. Con esta tecnología, podemos dirigir tanta luz natural bajo tierra que seremos capaces de cultivar diferentes tipos de especies de plantas, casi como un jardín botánico justo en el medio de la ciudad”.

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Información e imágenes: The Lowline, Kickstarter y Raad

Bruno León
Bruno León
Madrid, España
Co Founder
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