Puente-jardín sobre el río Támesis

Puente-jardín sobre el río Támesis

Muy probablemente Londres vaya a contar con un nuevo puente sobre el Támesis para el año 2016, llamado a convertirse en otra de las grandes atracciones de la capital británica, casi a la misma altura que el Millennim Bridge o el famoso London Bridge. Y es que este será un puente-jardín.

Un híbrido entre puente y parque que aspira a ser un oasis verde en el corazón de la ciudad. Eso es al menos a lo que aspiran sus creadores, los diseñadores de Heatherwick Studio, que se inspiraron en el parque elevado High Line de Nueva York. La idea era construir un puente lo suficientemente amplio para poder dar cabida a diferentes tipos de árboles, flores y plantas a lo largo del paseo.

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“El Támesis es una maravillosa pieza de la naturaleza, y sin embargo lo hemos tratado básicamente como un obstáculo para los coches (…) va siendo hora de apartar los coches de la vista y dejar paso a los peatones… y a las plantas, a los gusanos y al profundo olor del otoño”.

Con una estructura que se ensancha y se estrecha, el jardín elevado, no sólo será para viajeros y visitantes una manera segura de cruzar el río de Londres, sino que también hará mucho más agradable el recorrido para los peatones, casi obligándoles a detenerse y disfrutar del río y las magníficas vistas de la ciudad. 

“Será un proyecto de escala humana, más que una visión grandiosa al estilo de Versalles”, asegura Heatherwick, en el momento de posar junto a una de las maquetas elaboradas por su estudio en King Cross. El puente-jardín discurriría como un liviano río verde entre las dos orillas, con dos “bosques” aprovechando los ensanchamientos naturales sobre los dos pilares clavados en las profundidades del Támesis. 

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El lugar elegido ha sido al este del Waterloo Bridge, entre Temple y Southwark, a menos de 500 metros del Puente del Milenio de Norman Foster (el último construido sobre el Támesis). El presupuesto del fastuoso puente-jardín, unos 180 millones de euros, sería sin embargo más de cinco veces lo que costó el puente de Foster.

Aunque la idea la llevaba rumiando desde hacía tiempo Joanna Lumley, paseante infatigable del Támesis, no fue hasta que contactó con el estudio Heatherwick, cuando la idea empezó a tornarse real, tras el entusiasmo de Thomas Heatherwick, que de inmediato incorporó al proyecto al horticultor Dan Pearson.

Ahora la pregunta es, ¿es realmente necesario un puente de esa magnitud sobre el río Támesis?

Durante años, el río ha inspirado todo tipo de locuras arquitectónicas, incluso un joven John Soane llegó a ganar la medalla de oro de la Royal Academy en 1776 con una propuesta alocada, que nunca llegó a realizarse. A mediados del siglo pasado, se planteó un proyecto sobre el río con varias plantas de carreteras, tiendas, pista de patinaje e incluso un hotel.

Sin embargo, a pesar de contar con el beneplácito del alcalde de Londres Boris Johnson, quien además se ha comprometido a aportar 30 millones de libras del presupuesto de transportes, existe un sentimiento persistente en Londres de que, al igual que muchos de los inventos de Heatherwick, es una solución espectacular para un problema que en realidad no existe.

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Bruno León
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