Santiago Calatrava, de nuevo imputado

Santiago Calatrava, de nuevo imputado

Hubo un tiempo, hace no muchos años, en los que daba la sensación de que Santiago Calatrava quería ser equiparado a Gaudí o Le Corbusier, como si se sintiese un arquitecto que rozaba el genio.

Una de las estrellas mas brillantes en el firmamento de la arquitectura contemporánea para muchos, y sin embargo denostado y apartado por gran parte de la profesión.

Durante años ha levantado obras colosales, y nunca, ni siquiera ahora que le envuelve la polémica, ha dejado de recibir encargos, sin embargo en los últimos años una serie de percances han puesto en duda tanto su idoneidad como el rol de los funcionarios que en los últimos años de derroche europeo han pagado cifras desorbitantes por sus proyectos.

A Santiago Calatrava, se le ha abierto ahora un nuevo frente judicial tras la demanda que la Generalitat le ha interpuesto por no poder garantizar la reparación de la cubierta del Palau de les Arts. En esta ocasión los problemas le llegan por una obra que ni siquiera ha ejecutado. Un juzgado de Castellón, tal y como informó hace unos días el Tribunal Superior de Justicia valenciano, le ha citado a declarar el 2 de septiembre como imputado en una investigación abierta para esclarecer si hubo irregularidades en la contratación del arquitecto para la ejecución del llamado Centro de Convenciones.

“En el palmarés de Santiago Calatrava pesan tanto sus hitos arquitectónicos, que sin duda los tiene, como los problemas que causan. Buena parte de la biografía del arquitecto valenciano está escrita en los juzgados. La imputación en el caso del Centro de Congresos de Castellón viene precedida por un goteo de fricciones judiciales motivadas por los resultados insatisfactorios de sus diseños y por los sobrecostes de las obras. La Generalitat valenciana, que le pagó 100 millones por la Ciudad de las Artes y las Ciencias, lo ha denunciado por no garantizar que la reparación del trencadís (mosaico) de la cúpula del Palau de Les Arts, parte del cual se desprendió hace ocho meses, durara 10 años. Este teatro de ópera, con un precio original de 84 millones, se disparó hasta los 400 millones. Una gota fría en 2007 anegó una sala y varios niveles inferiores y provocó el hundimiento del escenario”.

“El arquitecto, que acaba de ser desimputado en el caso de la Ópera de Palma, una de las 25 piezas del caso Palma Arena, también ha tenido que afrontar una demanda de Domecq por la construcción de una bodega en la Rioja Alavesa cuya cubierta no soportaba las tensiones del cambio de temperatura, filtraba el agua y ponía en riesgo el proceso vinícola. Y antes tuvo que asumir, tras el oportuno litigio, los 3,5 millones de la reparación de un derrumbamiento en el Palacio de Congresos de Oviedo. Por no hablar de las refriegas judiciales de la resbaladiza pasarela Zubizuri de Bilbao y la sala de espera a la intemperie en el aeropuerto de la lluviosa capital vizcaína. Pero sus tropiezos, como su obra, también tienen resonancias internacionales. El Tribunal de Cuentas de Italia le reclama más de tres millones por los errores en la construcción de un puente en Venecia. Esta pasarela, que se mueve, tuvo un sobrecoste de cuatro millones y en su suelo han resbalado no pocos venecianos y turistas”. Según palabras de Miquel Alberola.

Dotado de un ego que no soporta críticas y que lo ha llevado incluso a equiparar sus obras con la Alhambra de Granada, ha sido cuestionado por críticos que, aun reconociendo su impresionante formación y enorme talento, tildan su obra como símbolo de la arquitectura en la era del espectáculo, ya que su figura empieza a simbolizar el auge y la decadencia de todo un sistema que en Occidente parece haber entrado en una profunda crisis.

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Bruno León
Bruno León
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