Zaha Hadid y los estadios de la polémica.

Si hace apenas dos meses saltaba la polémica en torno a las cerca de 900 muertes de trabajadores, en su mayoría procedentes de Nepal y Bangladesh, durante la construcción del estadio Al-Wakrah que será sede del mundial de fútbol de Qatar 2022 (a día de hoy ya son alrededor de 1.200 los trabajadores fallecidos además de las decenas de miles que se encuentran en situación de semiesclavitud) y las posteriores declaraciones de Zaha Hadid –“No tengo nada que ver con los trabajadores. Creo que este es más bien un problema, si es que existe un problema, del cual el gobierno debiera hacerse cargo (…) No es que esté tomando este tema a la ligera, pero creo que es un asunto del cual el gobierno se debe encargar. No es mi deber como arquitecto. No puedo hacer nada al respecto porque no tengo el poder para hacer nada al respecto. Creo que este es un problema en cualquier parte del mundo.”- es ahora el megaproyecto de remodelación del estadio Olímpico de Tokio quien ha vuelto a desatar la polémica.

Parecía un asunto solucionado tras haber anunciado el ministro de educación de Japón, planes para reducir el costo y la magnitud del estadio, sin embargo, el ganador del premio Pritzker  Fumihiko Maki (1993), apoyado por críticos de arte, científicos, antropólogos y artistas, pero sobre todo por arquitectos como Sou Fujimoto, Toyo Ito y Kengo Kuma que temen el impacto negativo que el colosal tamaño del estadio puede tener sobre el urbanismo de la ciudad, ha lanzado una petición de firmas para “defender el paisaje arbolado de ginkos y de cielo azulado, y el Jingu Outer Gardens” de la construcción del “sobredimensionado” estadio de la arquitecta iraní.

En palabras de Maki, de 85 años: “Los problemas que encuentro en la planificación del estadio están todos relacionados con su tamaño, teniendo en cuenta que su planta duplica o triplica los estadios olímpicos de otros Juegos como los de Atenas o Londres, me preocupa el costo que puede conllevar su seguridad, mantenimiento y gestión”.

La remodelación del Estadio, prevé la demolición del actual coliseo tokiota y la construcción de un nuevo espacio de techo retráctil, formas futuristas y capacidad para 80.000 personas.

El jurado designado por el Consejo de Deportes de Japón (JSC), propietario del recinto y presidido por el arquitecto nipón Tadao Ando, eligió como ganadora la propuesta del equipo de Hadid, que se impuso a otros once proyectos firmados por, entre otros, Toyo Ito o el dúo SANAA.

Para Maki, una ciudad que se espera cuente con un 15 por ciento menos de habitantes para 2050 no necesita un estadio para 80.000 personas con casi 900 plazas de aparcamiento, que solo se aprovecharía en momentos puntuales y “no sería muy rentable”.

 

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Bruno León
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